La película Corazón borrado (Estados Unidos, 2018), la segunda del director Joel Edgerton, se basa en hechos de la vida real.
El guion, obra del director, se construye a partir de las memorias escritas por Garrard Conley (Boy Erased: A Memoir of Identity, Faith and Family, 2017).
En ellas narra su experiencia de “conversión sexual” que ya avanzado el siglo XXI sigue siendo legal en 36 estados de Estados Unidos y que, por desgracia, también se practica en México.
La película cuenta la historia de Conley (Lucas Hedges), hijo de un pastor bautista (Russell Crowe), que lo envía a un centro para que se “cure de la homosexualidad”.
Conley, criado en un ambiente cultural muy conservador, asume, en su desconcierto y para complacer a sus padres, entrar a la terapia en el centro Amor en Acción.
La experiencia de Conley en ese lugar es terrible, como lo es para todos los que están ahí. Los métodos son brutales y aberrantes.
Su director Victor Sykes (el propio Edgerton) se apoya en Michael (David Joseph Craig), su asistente, y en el vigilante Brandon (Flea, bajista de Red Hot Chilli Peppers).
El centro, que es mixto, se propone “convertir” a las “desviadas” y los “desviados” en “verdaderas” mujeres y “verdaderos” hombres. La tortura de la terapia los devolverá a la “normalidad”.
Conley, desde el centro, llama a su madre (Nicole Kidman) para que lo saque de lo que está viviendo. Ella, a pesar de su formación, apoya la decisión de su hijo.
Él, sobre su experiencia, escribe un libro que lee su madre y pide que lo mismo haga su padre, que se niega a hacerlo.
La película es una denuncia, lo es también el libro de Conley, sobre las terapias de “conversión o reorientación sexual” todavía legales en Estados Unidos.
Estos centros, con apoyo sobre todo de iglesias evangélicas, siguen considerando a los/as homosexuales como “enfermos/as” que se pueden “curar”.
La historia, que está bien narrada, da cuenta de los condicionamientos culturales de la familia de Conley para entender la realidad de la homosexualidad, que es el caso de millones de otras familias en Estados Unidos y el mundo.
Y también la valentía y la fuerza de personas como Conley que decide, desde muy joven, asumir su propia condición sexual y dar cuenta de lo terrible y aberrante de los centros de “reconversión sexual”.
Es una película que deben ver, entre otros, pastores y sacerdotes, también políticos conservadores, que por ignorancia y presos de su ideología se niegan a reconocer el hecho, sin más, de la homosexualidad.
Corazón borrado
Título original: Boy erased
Producción: Estados Unidos, 2018
Dirección: Joel Edgerton
Guion: Joel Edgerton con base en el libro de Garrard Conley Boy Erased: A Memoir of Identity, Faith and Family, 2017.
Fotografía: Eduard Grau
Música: Danny Bensi y Saunder Jurriaans
Actuación: Lucas Hedges, Nicole Kidman, Russell Crowe, Joel Edgerton, Troye Siva, Flea, Cherry Jones, Xavier Dolan, Emily Hinler, Jesse LaTourette, David Josep Craig, Théodore Pellrin, Britton Sear, Joe Alwyn y Madely Cline.