
El historiador Silvio Zavala (1909-2014), en Utopistas del siglo XVI en México, sostiene que fray Juan de Zumárraga (1468-1548), obispo de la diócesis de México, se inspiró en las ideas y textos de Erasmo de Rotterdam (1466-1536) y en la Utopía del humanista inglés Tomás Moro (1478-1535).
Zavala tuvo en sus manos el ejemplar de la Utopía que perteneció a Zumárraga, que tiene el ex-libris de Genaro García (1867-1920), y cuando su biblioteca se vendió a la Universidad de Texas, en Austin, este ejemplar, de gran valor, salió de México y pasó al acervo de esa institución.
En su momento, cuando se encuentra con el texto, escribe: “se trata de un volumen en cuarto, empastado en pergamino, de la edición hecha por Juan Frobenius, en 1518. En la portada se lee esta inscripción, escrita a tinta con letra del siglo XVI: “Es del obpo. de México frai Joa Zumárraga”.
Y afirma que “a juzgar por la marca de fuego, el ejemplar pasó a formar parte de la biblioteca del Convento de San Francisco de México. Lleva dos censuras manuscritas: una del agustino fray Pedro de Agurto, fechada en México el 18 de julio de 1587; otra de fray Juan de Truxillo, del año 1634 (…).
Zavala, al estudiar las notas manuscritas del siglo XVI que están en el texto, dice que en un principio pensó pudieran ser del obispo de Michoacán, Vasco de Quiroga (1470-1565), o del propio Zumárraga. Es notable la coincidencia “que se descubre entre las notas puestas al ejemplar de Utopía y los rasgos de la república que propuso para gobernar a los indios” el obispo de Quiroga.
Y añade que, sin embargo, se carecía “de una carta autógrafa de Quiroga que nos permita verificar las comprobaciones caligráficas indispensables para atribuirle la paternidad de las notas mencionadas. Pero no olvidemos que el ejemplar de Moro estaba en México, en época temprana, y que una estrecha amistad unía a Zumárraga con de Quiroga. No es imposible, por esto, que estemos en presencia del libro que leyó don Vasco para inspirarse cuando escribió su parecer de 1532”.
Zavala sostiene que “otra interpretación, no menos importante, sería la de asignar las notas a Zumárraga” y comenta que “las dudas a que daba pie el ejemplar anotado de la Utopía vinieron a disiparse bien pronto. La comparación de la letra de las notas con la que aparece en otros libros y cartas de Zumárraga me llevó al convencimiento de que éste era el autor de dichas notas”.
Es evidente que Zumárraga leyó la Utopía, anotó su ejemplar. Y todo indica que el obispo de Michoacán también conoció y admiró la obra de Moro. Erasmo y Moro, estos dos grandes humanistas europeos, inspiraron las ideas y trabajo de los obispos de México y Michoacán “sendos puestos de vanguardia en la historia de nuestro humanismo”.
Zavala sostiene que la amistad que existio entre Zumárraga y de Quiroga no se “entibió” a causa del “pleito grande” que tuvieron con motivo de los límites de los obispados y “que en conversaciones refinadas debieron comunicarse sus lecturas y sus ideas acerca de la organización del Nuevo Mundo; tal vez pronunciaron muchas veces los nombres de Erasmo y de Moro”.
Rubén Aguilar Valenzuela