Aunque teología islámica de los ayatolás, que encabezan el régimen teocrático de Irán, es conservadora, hay nuevas corrientes teológica en diversos países musulmanes, que con sus aportes pretenden abrirse espacio en el mundo del Islam.
El Islam es la segunda religión que ahora hay en el mundo con dos millones de creyentes, que se concentran en el Medio Oriente, África y Asia. Sus principales ramas son el sunismo y el chiismo. La primera es el cristianismo con 2.5 millones de fieles, de los cuales más de la mitad son católicos. La tercera es el hinduismo, que tiene 1.2 millones de creyentes, ubicados sobre todo en la India. Las corrientes conservadoras, que son las dominantes, critican que las reformistas están influenciadas por interpretaciones occidentalizadas y alejadas de la tradición.
En el centro de la renovación teológica del Islam, está una nueva lectura del Corán, el libro sagrado, a partir de dar respuesta a las cuestiones planteadas por las ciencias y la modernidad. Las nuevas corrientes tratan de actualizar la experiencia coránica con el propósito de renovar la vida religiosa, espiritual, social, política y económica en el mundo del Islam.

Hay teólogos que enfocan su trabajo en demostrar que no hay incompatibilidad entre Islam y laicidad y, por tanto, que los musulmanes pueden vivir su fe en el contexto de un occidente secularizado. Los teólogos de la renovación asumen que su gran reto es hacer que el Corán dialogue con la modernidad. Son conscientes que en la sociedad de hoy estamos siempre en la búsqueda de la verdad, y que ella no está dada para siempre en el contenido de un texto.
La modernidad siempre pone todo en tela de juicio, y la verdad está en un proceso, en todo los campos, de reconstrucción continua. Surge, entonces, la pregunta de cómo hoy día ser musulmán sin perder lo que constituye la esencia de la fe, pero en diálogo permanente con la modernidad. El Corán es la palabra de Dios, dada de una vez por todas y para siempre, y en él se señala la ley de Dios. El texto, en todo lo que dice, no puede leerse de forma literal, y tampoco asumir su contenido al pié de la letra.
Los teólogos reformadores plantean, en contra de los tradicionalistas, que Dios es único pero que, en el Corán mismo, está presente la idea de la diversidad, que permite reconocer a los que no son musulmanes en sus diferencias, sin descalificarlos ni condenarlos. Y asumen, de manera abierta, el lugar que la religión ocupa en una sociedad secularizada, donde hay una clara separación entre la Iglesia y el Estado. El Islam no tiene que ser una religión de Estado y todos los miembros de una sociedad necesariamente ser islamistas.
En su búsqueda plantean la necesidad de que el Corán, el libro sagrado, debe ser reinterpretado en el hoy. El libro señala grandes líneas y ofrece una visión del mundo, pero hay que saber leerlo desde el presente. Y tratar de entender qué dice Dios a través de su palabra. La teología reformista del Islam, surge como una respuesta a la modernidad en la búsqueda de armonizar el texto sagrado con la realidad comntemporánea, y esto mediante el ijtihad (interpretación independiente).
Los reformistas cuestionan las interpretaciones tradicionalistas y patriarcales, y en su pensamiento teológico dan lugar a la reflexión sobre la democracia, la justicia social, el respeto a los derechos humanos y la igualdad de género. A partir del Corán, plantean la existencia de un humanismo islámico.
Rubén Aguilar Valenzuela